Pintores, techistas, electricistas, plomeros, jardineros: el trabajo nunca es el problema. El problema es todo lo que pasa entre que alguien te necesita y alguien te paga. Ahí es donde se escapan los trabajos, en tres lugares.
Alguien buscó tu oficio en tu zona, encontró tu ficha con seis reseñas y nada atrás, y llamó al que tenía cuarenta. Nunca te enteraste de que ese trabajo existió.
La consulta llegó mientras estabas arriba de una escalera. Cuando devolviste la llamada a la noche, ya habían contratado a otro.
Lo mediste, lo cotizaste, lo mandaste y no supiste más nada. El trabajo no se lo llevó el más barato. Se lo llevó el que hizo seguimiento.
Nada de esto es por ser más barato. Es por lo que pasa en los días después de que alguien pregunta.
Nada de esto se arregla trabajando más horas. Se arregla con un sistema que aparece, contesta, persigue el presupuesto y llama al cliente viejo en el momento en que cada cosa importa, no cuando por fin llegás a la computadora.
Siete cosas, en el orden en que importan: que confíen en vos, ganar el presupuesto, mejorar en el trabajo y quedarte con el cliente.
Tu ficha de Google armada y mantenida, y un pedido de reseña que sale solo cuando el trabajo está terminado. Las reseñas deciden dónde aparecés en el mapa, y envejecen: una ficha que nadie alimenta baja mientras las activas la pasan. Ir de una cifra a veinte es la diferencia entre que te salteen y que te llamen.
Cada presupuesto que mandás lleva una secuencia de seguimiento atrás. Ves quién lo abrió, quién aceptó, quién rechazó y quién se quedó callado, y a los callados se los persigue sin que tengas que acordarte. Recuperar un solo presupuesto por mes que hoy se pierde son doce trabajos al año que no tenías.
Después de cada trabajo terminado, el cliente recibe una pregunta corta sobre cómo le fue. Si algo salió mal te enterás enseguida, cuando todavía lo podés arreglar, en vez de descubrirlo meses después. Nadie en el oficio junta esto. Al año sabés con qué cuadrilla, en qué tipo de trabajo y en qué zona sale tu mejor obra, que es lo que te permite cobrarla como corresponde.
Tus trabajos, tus servicios, tu zona y un botón grande de llamar arriba de cada pantalla. ¿No podés atender? Dejan el número, el tipo de trabajo y cuándo llamarlos, y reciben una respuesta al instante que les dice cuándo esperarte. El dominio es tuyo: no estás alquilándole un perfil a nadie.
Cada consulta recibe respuesta en el momento en que llega, mientras vos seguís en la obra. Muchas llegan fuera del horario de trabajo. Devolvés la llamada cuando podés, pero ya supieron de vos, y saben que existís.
Condiciones, adicionales y conformidades se mandan y se firman en el teléfono. Sin imprimir, sin escanear, sin perseguir una firma dos semanas antes de poder empezar.
Si tu trabajo se repite (césped, canaletas, service de aire acondicionado), el próximo queda agendado antes de que lo piensen. Si no se repite, el cliente de hace tres años recibe un aviso en la época correcta. Al que le pintaste el interior es el exterior de la próxima temporada.
Sin niveles, sin costo de implementación y sin permanencia. Lo armo, lo instalo y lo mantengo yo: no aprendés ningún software y no configurás nada.
Las siete cosas, desde el primer día. Armar lo mismo por tu cuenta son una web administrada, una herramienta de reseñas y una app de presupuestos: tres proveedores, tres facturas, y todavía nadie persiguiendo tus presupuestos.
Poné cuánto vale un trabajo promedio para vos y cuántos hacés por mes. La cuenta se hace sola.
¿Cuánto vale un trabajo promedio para vos?
¿Cuántos trabajos hacés por mes?
Ahora supongamos que te hace ganar un 10% más de trabajos…
+$3.600
más por mes, todos los meses.
Son $43.200 al año que hoy no estás facturando.
Las cifras están en tu moneda: la cuenta es la misma en pesos, soles o dólares.
Una es para vos como cliente. La otra es para el que quiera ponerlo delante de su propia audiencia.
Si sos cliente y le pasás esto a otro del oficio, y se suma, no recibís un mensaje de gracias.
Un mes gratis por cada referido, y el siguiente a mitad de precio.
Si tenés una audiencia en los oficios (un proveedor, una cámara, un centro de formación) y lo querés recomendar en serio, esa es otra conversación: una comisión por cada cliente que llega por vos.
Armamos los números juntos, según cómo lo quieras manejar.
Quiénes están detrás: el equipo de Path42 →
Anixi Martín Reko, un producto de Path42. Sistemas y automatización para oficios y servicios.